Weblog de José Manuel Serrano

mayo 29, 2008

Energía para ricos, energía para pobres

Filed under: Uncategorized — josemanuelserrano @ 11:38 am

Hoy el tema no va a ser jocoso. ¿Han visto algunas veces la alegría despreocupada con la que manejamos las distintas formas de energía y/o recursos naturales que tenemos a nuestra disposición? Me refiero a esas veces en las que nos lavamos los dientes o salimos del cuarto de baño para volver “pronto” y esos grifos se quedan echando agua tranquilamente… O a esas veces que dejamos las luces encendidas durante horas sin que sea necesario… O a esos aparatos de aire acondicionado que funcionan sin precisarse día y noche. Vaya tela.

¿Saben en lo que pienso cuando observo esas actitudes de “ahorro energético”? Pues en todos esos pueblos, poblados, núcleos de personas que hay en este mundo del siglo XXI a los que no les llega el agua corriente o para las que, simplemente, la vida diaria termina cuando el sol se marcha porque no disponen de energía eléctrica. África, Asia, América… Fue Palma la que me hizo meditar sobre este mal reparto. En una piscina, iba y venía con su muñeca a remojarla en un grifo bajito que surte al lavapiés. Para ella era y es un juego más. Abría y cerraba el grifo a su antojo hasta que le llamé la atención. No se lo dije a ella porque todavía no puede entenderlo pero… ¿En cuántos lugares del mundo no pueden hacer ese gesto? ¿Cuántas vidas pueden salvarse y cuántas enfermedades combatirse con una mínima infraestructura de agua corriente y luz eléctrica?

Quizá no podamos hacer todo lo que quisiéramos para ayudar al Tercer Mundo, pero, al menos, mantengamos una actitud ética que sirva de ejemplo a quienes, como Palma, tienen más tiempo por delante para cambiar las cosas.

mayo 27, 2008

Asia, ese vendaval hacia Europa

Filed under: Uncategorized — josemanuelserrano @ 9:13 am

No hay palabras para agradecer la acogida a este humilde blog. Quizá sí una que no pronunciemos con la regularidad que deberíamos: Gracias. Lejos de entrar en el terreno de la sensiblería, vamos a la tarea. Hoy voy a contarles cómo eso que tanto repiten los medios de que Asia es todo un vendaval de potencia económica y humana que advierte a Europa no es ninguna milonga.

Yo aquí, en este extremo apartado del Mediterráneo, he tenido ocasión de comprobarlo. Les cuento. Noche de Viernes Santo en Algeciras. Grupo de amigos que sale a ver las procesiones: Sonia y David con Candela; Belén y Mario con Claudia; Frank y Vanessa con Frankie; Noelia y Dani, Paco y Maribel, Ivana y José Manuel; Isa y Yo con Palma. Se hace un poco tarde. Los bares no nos acogen. Hasta que en lontananza, en la calle Inmaculada, aparece uno abierto recientemente al que presumimos deseoso de hacer nuevos clientes. Es más, nuevos clientes con la cantera de los niños incorporada, que no es poco: el sueño de Wall Street personificado en empresas como McDonald´s, etc, etc.

Llegamos. Está hasta los topes, pero nos aventuramos y pedimos varias cervezas y algunos tintos de verano. Las cervezas se demoran unos 10 minutos. Y empieza a correr el reloj en contra de los que se decantaron por los tintos. Pasa el tiempo. 45 minutos. Hasta que me decido a perseguir al camarero. Es un muchacho visiblemente inexperto que tarda  algo en apercibirse de mi acoso. Se gira…

– Perdona, no me sigas que no por ello te puedo atender antes. No tenemos suficientes vasos en el bar. Ya te he escuchado lo de los tintos, pero es que hasta que no friegue los vasos de varios que están consumiendo ahora no os puedo servir a vosotros.

Mi cara pudo servir a Picasso. Me retiro para deliberar y comunico al estupefacto grupo la novedad. No quieren creerme, pero se impone el criterio femenino, paciente e inteligente, frente al de los hombres que proponían la bravata de buscar una alternativa imposible.

-Vamos a esperar, seguro que con los montaditos no tardan tanto.

Echo una ojeada al interior del bar y veo que una planchita de unos veinte centímetros de largo -las famosas Princess- arde y humea para intentar servir a decenas de clientes. Imagino que es como querer echar el Atlántico por el desagüe del patio. El camarero-muchacho regresa, quizá sorprendido de que aún estemos ahí. Proclama solemnemente:

– Si yo fuera vosotros, me iba.

El joven habla rebasadas las 23.45 horas. Olé la hostelería capitalista a la busca de clientes.

No sé si Picasso, pero Goya seguro que habría retratado bien el tropel generado. En fin. El grupo, hambriento, echa a andar y da con el restaurante chino que acumula una década de antigüedad en la calle Agentes Comerciales. Sale una mujer oriental, conocida nuestra, ya casi con acento de Algeciras de tantos años como lleva entre nosotros. Son las doce de la noche.

Sonriente, nos pasa y, a los cinco minutos, mesa perfectamente servida y atendida, platos en contínuo desfile: arroz con gambas, rollitos primavera, cerdo agridulce… Qué silencio entre los comensales, cuánta hambre acumulada. Cuánta eficacia asiática. China, así, se come a Europa. Cómo se hacen con el negocio. ¿Engañar a un chino? Para mí que somos otros los que nos engañamos a nosotros mismos .

mayo 26, 2008

Teoría y práctica del cabreo

Filed under: Uncategorized — josemanuelserrano @ 11:00 am

¿Hay muchas cosas más interesantes que comunicar? Seguro, pero no demasiadas. Desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos acostamos -ya vencido el día- estamos comunicando. Lejos de soltarles un rollo sobre emisor, receptor, canal, contexto… me dispongo a inaugurar este blog contándoles su curioso nacimiento. Ya había empezado yo a darle la coña a mi hermano Daniel -impagable sufridor de mis devaneos informáticos- con la necesidad de crear esta nueva plataforma. Y en estas que nos vimos en el restaurante “Las Olas”, en el luminoso paseo marítimo de la playa de Getares, en Algeciras.

Familia compuesta por enfermera formadora, maestro deportista cercano cada vez más a su jubilación, el mencionado Daniel y su siempre sonriente Eva, funcionaria inquieta donde las haya, esperaban desde hacía veinte minutos en la mesa reservada . Mi mujer se había empeñado en no llevar hasta el mencionado establecimiento el carrito en el que habitualmente duerme tras almorzar Palma, de dos años, con capacidad para razonar de dos años, sueño como el que entra después de comer a los dos años y rabietas clásicas de dos años. En fin, a lo que iba. En su carro y cómodamente ubicada, ésta sí, Mar, de apenas un mes de edad.

Palma se había negado a dormir en el coche y mis nervios ya no superaron la prueba del algodón. De ahí que la enfermera formadora propusiese comer por raciones y yo le respondiera:

-¡¡¡No!!! ¡¡¡Yo quiero mi plato y punto!!!

El informático, artífice de este blog, no tardó en intervenir:

-Hijo, qué derechoso te estás volviendo

-¡¡¡Ni derechoso ni nada!!! ¡¡¡No se puede ir por los sitios con miserias!!!

La risa socarrona clásica de personas tranquilas y dispuestas a disfrutar de un almuerzo en familia frente a un energúmero que irrumpe exaltado en escena no se hicieron esperar. ¿Han observado esa curiosa reacción? Si no hay claros motivos para el enfurecimiento -que estén claros de verdad para todos- el exaltado es tomado de inmediato por un loco incontrolado y, para su mayor desgracia, debe soportar no ya sólo su propio cabreo sino el que están dispuestos a generar los sorprendidos que le rodean. En fin. Daniel propuso entonces cerrar por fin la creación de este blog con el objetivo de que volcara en él mis desaforadas reacciones y no en mi sufrida e inocente familia, que no tiene culpa de nada.

Si usted quiere hacer lo mismo que yo, no pierda la oportunidad de que nos cabreemos juntos. No olvidemos que en el inicio de muchos cambios positivos para la Humanidad ha habido cabreos monumentales. Sobre todo, si después se pasa a la acción de forma constructiva. Hubo cabreo en un almuerzo con todos los tintes de mediterraneidad y, de él, surgió este blog. No es mal comienzo. Bienvenidos y gracias.

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