Weblog de José Manuel Serrano

febrero 1, 2009

Doña Perfecta, for President

Filed under: Uncategorized — josemanuelserrano @ 9:08 pm

Debió ser porque estábamos -o estamos- todos un tanto atiborrados, lo cierto es que mi anterior artículo sobre Obama (saben a quien me refiero ¿no?) apenas suscitó un par de comentarios. Éste que escribe agradece como siempre a los que los realizaron, pero reprocha cariñosamente en la misma medida a aquellos que lanzan expresiones como: “Joder, qué abandonado que tienes el blog” o “Estás de un perro que te cagas” y luego no tienen un par de minutos para escribir algo en esta humilde plataforma de expresión. Qué le vamos a hacer.

Hoy voy a hablarles de Doña Perfecta, una setentona gallega de tomo y lomo a la que conocí el otro día en una asamblea de nuestra intercomunidad de vecinos. Ocho bloques, ahí es nada. Irrumpió tarde en la cita, pero a voz en grito: “¡¡¡Qué difícil ha sido encontrar este salón, y eso que yo vengo al Casino a bailar todos los sábados!!! Ahí queda eso. El caso es que, al poco rato, corta la palabra a un interviniente y espeta al administrador de nuestra comunidad: “¡¡¡Oiga, al de los ascensores debe usted darles un toque!!! No tardé en pedir asesoramiento a otro vecino sobre nuestra Margaret Thatcher particular: “Uff, esa es doña Perfecta, una gallega que regresó de la emigración en Alemania. Es especialista en que en las reuniones, al final, sólo se hable al ritmo que ella marca”. No fue así, pero casi.

Amo las comunidades de vecinos. Yo soy así de raro. En ellas se vive en carne viva lo mejor y peor de los seres humanos. Desde al que no le importa dedicar un tiempo a lo de todos sin recibir un euro, hasta aquel que odia profundamente al de la puerta de al lado por el motivo más absurdo. Doña Perfecta, ya de regreso de la reunión, nos explicó que en Alemania todo es diferente. Su marido, Ceferino, trabajó en la Telefunken. Ella recordó cómo un ingeniero de la fábrica se encargaba a veces de barrer las escaleras de los bloques de viviendas en que habitaban: “¡¡¡Y era un ingeniero de mucha marca, ehhhh¡¡¡¡ Mi compañera Rosario, por otra parte, añade que tras la humillación de la II Guerra Mundial, cada berlinés, camino del trabajo, recogía algunos escombros para contribuir a la remontada de aquel desaguisado en que quedó la ciudad del muro tras los intensos bombardeos. En fin. Spain, también, is different

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